miércoles, diciembre 18, 2013

Añorar

En estos tiempos en los que las personas más cercanas se van de vacaciones me ha dado por extrañar a mis amigos y en especial a una personita de la que hablé hace un rato; sí, es la misma que le dio el giro a mi vida. 

Digamos que le echo mucho de menos porque me encanta pasar tiempo a su lado: me divierto y disfruto cada cosa que hacemos. Una de las que más me gusta es cuando platicamos y ahora que hay mil y una aplicaciones para comunicarse, las charlas continúan siendo amenas. 

Aunque puedo llegar a ser muy fría al conocer a los demás, una vez que tengo confianza, me agrada poder abrazar de vez en cuando a las personas. Por esto, sólo pienso en rodearle con mis brazos y cuán genial será que a su regreso podamos dormir como muéganos en el frío de enero. 

Nuestra amistad es diferente y muy especial: hay cariño, aventuras, secretos, pasión y locura. Espero que si llega a leer esto, pueda yo dibujarle una sonrisa en los labios.

miércoles, diciembre 04, 2013

Cambio radical

Resulta que van tres veces que salgo con un chico bastante buena onda con muy buen gusto y excelente sentido del humor. No voy a mentir: la verdad es que se me hace muy guapo y, afortunadamente, no es el típico "carita" que tiene una ardilla muerta en el cerebro. 

Tiene todos los aspectos que hacen que me fije en un hombre: sabe escuchar y tiene plática; le gusta el cine y la literatura; toma té y café (de grano, por supuesto) sin leche y sin azúcar; es trabajador y estudia mucho; es sociable, agradable y simpático; es desordenado en algunas cosas y se lleva bien con su familia. 

No es el típico chico que va a buscar a la chica todo el tiempo. Sí, ya sé, sólo estamos saliendo (o, ¿apenas estamos saliendo?). Si bien no busco que un hombre esté encima de mí 24/7, hablando de mensajes y llamadas, no sé cómo pueden demostrar su interés si no es de esa manera. Quizá estoy muy acostumbrada al "sistema de relaciones" en el que las personas se mensajean constantemente, se coquetean por teléfono y se vuelven siameses con la tecnología.  

Por otro lado, durante años había deseado una relación de este tipo, donde no existen relojes, sólo sentimiento, libertad, cariño, cuidado, y no sé si podría decir que existe amor porque aún me pregunto qué diablos es. Me gusta la libertad y defiendo mi independencia, por supuesto, también le doy su espacio; una amiga dice que nuestros signos coinciden en eso y creo pensar que así es. 

Salir con él es una experiencia que me fascina dado que descubro cosas nuevas del entorno o de nosotros. Si no fuera por el fin de semestre, me gustaría que pasáramos más tiempo juntos; no para "ahogarnos" y volvernos "muéganos", sino para que me muestre su mundo y yo el mío, y así compartamos lo que aún nos falta por descubrir. 


miércoles, octubre 09, 2013

Mis sentidos

Lo que más extraño del pasado son las sensaciones que provocaban en mí estímulos como el sol en la piel, el sabor de comida deliciosa, la música de la adolescencia, el perfume de mi abuela y la cara de todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida. 

  

Al ver fotografías, escuchar música, sentir ciertas texturas, probar sabores característicos y oler algunas cosas mis recuerdos se disparan llevándome al lugar donde donde me encontraba en ese instante. 

 


Hay veces en las que puedo ver desde la perspectiva las personas que me acompañaban en esos momentos; aunque en la mayoría de los casos aprecio las cosas "desde adentro", algo así como "desde mis ojos". 

 

Es muy interesante la manera en que trabaja mi memoria. Al parecer, todo se ha quedado guardado allí por años y mi mente está esperando el momento exacto para mostrarme el camino que he recorrido. 

 


Lo que me hace pensar esta serie de cosas es que quiero seguir viviendo y descubriendo el mundo. ¿Por cuánto tiempo? No sé. La verdad no busco estar en este plano muchos años y no le tengo miedo a la muerte; sólo quiero poder seguir diciendo "he vivido lo que he querido". 



Cacheteando las banquetas

El día de hoy, mientras platicaba con una persona que le ha dado un giro de 360° a mi vida y de quien hablaré en algún otro momento, recordé la existencia de la barrera del lenguaje del Español y el porqué de mi amor por México. 

Sé que quizá sería más casual decir 'me gustas' con esas dos simples palabras y no complicar el asunto con me traes cacheteando las banquetas; pero por qué no ponerle crema a mis tacos y hacer más llevadero el asunto usando una frase más que los mexicanos asumimos parte del idioma con suma cotidianidad. 

Más tarde entre amigos, discutimos las acepciones que puede adquirir la palabra 'tamal' y concluimos que puede ser considerado comida, o bien, el trasero (bastante dotado) de una mujer y el... digamos... pirrín de un hombre. Estoy segura que puede haber muchos otros usos que aún son desconocidos por nosotros. 

A la final, se me hace chistoso que los fuereños y extranjeros son a los que más se les pegan estas frases y palabras; aunque hay muchos otros que no reparan en esto y nomás no entienden cuando se les dice que te traen cacheteando las banquetas. 




viernes, septiembre 06, 2013

"Baños Roma" Puesta en escena

“El arte, cuando es bueno, es siempre entretenimiento” decía el dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, y vaya que la obra de teatro que presencié el pasado jueves 29 de agosto del año en curso cumple con dicha descripción.

Lo primero que alcancé a percibir fue un fuerte olor a pintura de color blanco, que perduró hasta muy avanzada la obra. Además, la puesta en escena tiene diversas líneas de tiempo y es muy interesante cómo, en un inicio, parece que la historia se basara únicamente en los actores y que éstos fueren los protagonistas; sin embargo, conforme se van integrando diversos elementos, es posible percatarse que más bien trata del boxeador Mantequilla Nápoles.

Los componentes, que a simple vista no son tan notorios, llamaron mucho mi atención. Un ejemplo es un monitor que estaba del lado derecho, en el cual se mostraba el paso del tiempo, y a como entendí, sería el correspondiente a cada round y el descanso para el boxeador. Me sorprendió el uso de cámaras y proyectores, que eran utilizados para mostrar fotografías, partes específicas del escenario o a los mismos actores narrando la obra.

Una cuestión interesante fue la interacción entre actores, ya que se usaba la oratoria para relatar, pero conforme iba avanzando la historia, el que estaba hablando primero bajaba la voz gradualmente, hasta el punto de no escucharlo, esto mientras otra persona comenzaba hablando muy fuerte, haciendo que las dos voces se juntaran; cada uno, es importante mencionar, hablando de algo distinto.

De acuerdo a lo que hemos analizado en clase, la obra es una mezcla clara de la alta cultura y la cultura popular. Es indudable que Vargas Llosa usaría los calificativos más críticos para hablar de la misma y de cómo es una ofensa a la primera, aun cuando se mencione en repetidas ocasiones al escritor Julio Cortázar, a quien Ernesto Sábato describiera como “un magnífico cuentista y un brillante escritor”. Por el contrario, Gilles Lipovetsky aseguraría que “la semilla del desplome de la estética y de la alta cultura está dentro de la propia alta cultura”.

Dejando un poco de lado el diálogo entre estos escritores, quisiera hacer mención del performance de las actrices al bailar, cómo se simboliza de manera cruda a las muertas de Juárez, y el ataque a la sociedad mexicana en cuanto a los perros callejeros; éstas fueron cuestiones que me dejaron estupefacta y tocaron una parte muy sensible dentro de mí que logró enfurecerme y entristecerme hasta las lágrimas, que no es muy sencillo de lograr.

Cabe mencionar que la puesta en escena está repleta de muchos otros símbolos como la canción Lágrimas Negras de Miguel Matamoros, la cual, a decir verdad, no conocía pero me llevó en un viaje en el tiempo hasta la época del Mantequilla Nápoles. Asimismo, se habla de cómo una ciudad tan viva como lo fue Ciudad Juárez en aquellos años, es ahora un desierto que ha sido arrasado por la violencia y el narcotráfico; dicha denuncia la hacen a lo largo de la obra, a veces de manera oculta, pero la mayoría de forma evidente.


Finalmente, quedé maravillada con la puesta en escena: el trabajo de los actores fue estupenda y, si me lo preguntaran, iría a verla muchas veces más. En la encuesta que me entregaron me preguntaron si asistía a otros eventos culturales y con qué frecuencia, al responder me percaté que quiero estar más en contacto con el teatro, cuestión que he dejado a un lado por la escuela y el trabajo; además, gracias a la misma, quedé sensible y atrapada por la música de antaño.