miércoles, febrero 26, 2014

En palabras de Estopa

Siento una mezcla de emociones, sentimientos, recuerdos e ideas; Estopa hablará por mí:

"¿Por qué se me va toda la fuerza por la boca, que me condena y se equivoca sin poderlo remediar? ¿Por qué no puedo pensar? Porque la luna se ha vuelto loca: ya no me quiere, ya no me toca. Luna lunera, ¿por qué te vas?. (...) ¿Por qué soñar ya no es bonito ni feo? (...) Porque ya no escribo ni cuando puedo ni cuando quiero, porque yo ya no soy el primero."


"Dime al oído lo que ayer lloraste a gritos. Si quieres que me vaya, pues yo me voy. Te crees que has ganado el premio entre todos lo que todo lo han perdido, y ahora ya ves, yo me quedo contigo."



"Si quieres dar el paso, sólo tienes que mirarme, no tienes que decir nada para darlo. Y cuéntale a otro que la vida te ha maltratado, que lo nuestro no va bien, que sería mejor dejarlo. (...) Escucha, escucha y no digas nada que ya va haciendo frío y en tu casa faltas tú".


"He venido a contarte que tu novia te ha dejado, que ya no le funcionas, que estás acabado. Me ha dicho que cuando te vea te dé un abrazo; creo que soy el único que sigue a tu lado. Anda, tira eso, subámonos al tejado y cuéntame, cuéntame lo que quieras, cuéntame que estás enganchado".



"Yo ya no vivo en un cuento; ya no me entiendo, no me comprendo. Ya no quiero quedarme solo: solo, yo y tú recuerdo. No quiero llorarlo todo, no quiero ser juez del tiempo. Y llega un momento que no puedo, que no quiero".

"Cuentan los viejos libros que el hombre no vive 100 años, que el sufrimiento es su castigo. (...) Pero qué larga es la vida si es triste y el tiempo se para y no hay ni un rincón dónde esconder al menos la cara. Y no hay ni un hombro dónde poder reposar la cabeza y siempre te ahogas en el mismo mar de tristeza. Escribe unos versos pidiendo ayuda, pero qué, no los lee nadie, todos tratan de esconderse".


"Esta mañana ya no me acordaba cómo tocaban tus dedos esta guitarra que era para mi tu cuerpo; ya no me acordaba lo que sentía cuando acariciaba tu pelo. Ya no me acuerdo si tus ojos eran marrones o negros, como la noche o como el día que dejamos de vernos. (...) Ya no me acuerdo ni de tu risa, ni de tu prisa por darme un beso, ni qué botón de tu camisa desabrochaba primero, ni qué dulce rumba me bailabas cuando querías robarme el sueño. Dicen que el tiempo y el olvido son hermanos gemelos, que vas echando de más lo que algún día echaste de menos".



"Ahora me paso todas las tardes pensando que el teléfono no arde, que no suena, que no interrumpe la cena. Que no arde, que me dice que me largue, que se muere, sálvame tú si puedes. No me susurran ya las fotografías, se apagaron los gritos de su silencio, de su melancolía, ya no más, ya no quiero más sueños".

"Y es que por no salir todas las puertas cierro y tengo la mañana sólo para mí, se olvidaron de mí éstos del infierno y cuánto vale el precio. No paran de llover las nubes del fracaso, disparan las pistolas de la soledad".


"Qué bonito es el amor, qué bonito es divertirse, ser un chico sano, un caraja, un despiste. Qué bonita es una flor, qué bonito el arco iris. Si es que la vida es la ostia, yo no sé por qué estoy triste, tanta pena. Si la vida es tanta ostia, ¿por qué me miro las venas y la sangre se me amontona? (...) Y luego miro pa arriba para cargar la pistola; matar dos monstruos de un tiro: el primero es la agonía y el segundo es el vacío, donde me quedo todos los putos días".


"No me obligues a pintar cielos azules en días de invierno, ni lunas rotas, ni cabezas cortadas cubiertas de hielo, muñecas rotas, niños que nacen con el alma muerta, y esclavos del tiempo que no llevan reloj llevan cadenas. Pero es que no me dejaron gritarle al cielo tú no estás sola. Pero es que no me dejaron poner una sonrisa en tu boca, porque me pongo tan malo cada vez que me roza tu pelo, casi como un bicho raro, una especie nueva de insecto".

"Sentado en una mesa paticoja y desmembrada, hoy me paro a hacer balance de una vida pasada. Hay una carpeta rota, viejas fotos, sucias hojas escritas con sudor, sudor que quema y que moja. Soy la rata de tu casa, soy el tiempo que te pudre, soy la puta de la esquina, soy cenizas en la lumbre. ¡Paparruchas! ¡Qué tontería! Cuánto falso devaneo, ya no puedo disfrutar, ya no vivo sin el miedo, ahora me toca soñar".

"Qué zozobra, qué ironía qué desidia, qué desilusión, qué hastío, qué aburrimiento. Y tal vez pase la vida sin pararse en un buen banco de una plaza cualquiera a fumarse un cigarro. Y es que estoy perdiendo el juicio; tengo el puño ya oxidado de tanto pegarle puñetazos al tejado. Y quisiera estar borracho y quisiera soñar menos y quisiera un minuto en que no te eche de menos".

"Tengo una hoja en blanco delante de mí diciendo: ven aquí cabrón, por qué tiemblas de miedo. suelta ya esa agonía y cántame tu lamento, sálvame si puedes de este vil incendio".


"Ahora se pone a llover, vuelvo a mi cama de siempre, pero sigo estando tan solo, tan solo, tan solo. (...) No puedo aguantar más esta historia de miedo. He perdido el rumbo y la noción del tiempo. (...) Se ha muerto la luna, ¡que se calle el viento! (...) Todo sigue igual que ayer: las mismas caras de siempre, el mismo llanto que me hizo llorar tanto tiempo, el mismo tiempo qué perder. Parece una eternidad. (...) Y mi casa vuelve a arder con todos mis trastos dentro, todas mis ilusiones, toda mi vida vacía de sensaciones."


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